Marcos Carambula
Destacado ATENTADO EN HOSPITAL EN SIRIA, MSF

ATENTADO EN HOSPITAL EN SIRIA, MSF

INTERVENCIÓN EN EL SENADO SOBRE ATENTADO EN UN HOSPITAL EN SIRIA

SEÑOR CARÁMBULA.- Señor presidente: lamentablemente, hoy tenemos que volver a referirnos a un ataque contra un hospital apoyado por Médicos sin Fronteras en Siria, en este caso, ocurrido el 28 de abril. Se trata de un hospital de referencia pediátrica donde fallecieron más de veinte civiles y un grupo de diez personas integrado por personal médico, enfermeras y colaboradores que fueron directamente alcanzados por proyectiles aéreos, en un ataque despiadado contra otra estructura médica en Siria.


Han destruido un hospital esencial para la ciudad de Alepo, centro de referencia pediátrico. Con asombro asumimos: ¿dónde está la indignación de quienes deben decidir en estos temas? Basta ver el relato del último pediatra que estaba trabajando –se puede ver en las imágenes– bajo las bombas en Alepo, un profesional de 36 años que, a pesar de que su familia hacía un tiempo que se había refugiado en Turquía, seguía trabajando en Siria de forma voluntaria y solidaria las veinticuatro horas del día por el bien de la atención del hospital.
Una vez más, queremos señalar que repudiamos la guerra y el ataque contra quienes trabajan indefensos por la salud de su gente y reclamamos que sean respetados.


Hace un tiempo denunciamos la agresión al hospital de Kunduz en Afganistán, donde murió un grupo de cuarenta o cuarenta y dos personas entre médicos, colaboradores, civiles y pacientes.
Ahora surge un informe de las autoridades del Pentágono, que dice: «Una combinación de errores humanos, de proceso y equipamiento llevó en octubre a la aviación de Estados Unidos a bombardear, pensando que era un edificio talibán cercano, un hospital de Médicos sin Fronteras […] según las conclusiones de la investigación del ataque anunciadas este viernes por el Departamento de Defensa […]».


«Por esos motivos, el Pentágono no ha presentado cargos judiciales contra los responsables del incidente pero ha impuesto, como se avanzó el jueves, sanciones leves a 16 militares».
Como dije antes, debido a este hecho murieron cuarenta y dos personas y un hospital civil fue destruido en Kunduz.
Según el artículo de referencia: «Tras el bombardeo, la presidenta de MSF, Joanne Liu, lo describió como un “ataque” a las Convenciones de Ginebra. “Estas convenciones fueron establecidas para proteger a civiles en conflictos, incluyendo pacientes, trabajadores médicos e instalaciones”.


Médicos sin Frontera había comunicado a las autoridades afganas y estadounidenses la ubicación exacta del hospital en la ciudad de Kunduz. El centro médico estaba en la lista de objetivos prohibidos del Ejército estadounidense. La operación tuvo lugar en el marco de la ofensiva de las tropas afganas, con apoyo estadounidense.

Cuando mueren civiles y trabajadores de la salud, cuando se destruye un centro de referencia de una población civil, ¡que vaya si lo necesita!, nos preguntamos si estos hechos deben seguir sucediendo.
Ese bombardeo al hospital de Kunduz duró treinta minutos, en un sitio que estaba expresamente prohibido y en una situación de combate extremadamente intenso.


Se alega que aquellos que fueron bombardeados no tenían acceso a la información y que falló la comunicación entre el personal de tierra y aire: ahí quedaron los médicos, trabajadores de la salud, civiles y el hospital destrozados.
Señor presidente: sin duda, la situación que voy a referir no tiene nada que ver con la que expuse antes, pero quiero señalar el siguiente ejemplo. Hace unos días estuvimos con el señor senador Agazzi y las autoridades de ASSE en el hospital de Dolores. Todos concurrieron al hospital en aquella circunstancia extremadamente difícil y adversa, sin luz, sin comunicación, sin techo, sin vidrios en las ventanas, trabajando para recuperar la salud, resolviendo emergencias, alumbrándose con celulares. Hablo de este caso dramático, a modo de advertencia, para que se entienda lo que significa el bombardeo a un hospital en tiempos de guerra.


Por todo lo expuesto, agradecemos que la versión taquigráfica de estas palabras sea enviada a la organización Médicos in Frontera, al Sindicato Médico del Uruguay, a la Federación Médica del Interior, al Ministerio de Salud Pública, a ASSE y al Ministerio de Relaciones Exteriores.