Marcos Carámbula

HACIA UNA LEY NACIONAL DE CULTURA

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Su centralidad en el desarrollo

Hace un mes celebrábamos en Montevideo, en el Sodre los 10 años de la carta cultural iberoamericana
Hace un mes ganaba en EE.UU. la presidencia Donald Trump.
Sin entrar en un análisis político, profundo de este resultado una lectura rápida nos permite decir ganó el modelo del tele show de los desfiles de belleza, del mundo de la banalidad y de las vanidades, gano el modelo del multimillonario explícitamente xenófobo, racista, expresión a conciencia del desprecio a la tierra desde un modelo depredador y suicida del planeta.


Más allá del resultado de EEUU, cuando pensamos en el brexxit, en el ascenso del partido de Le Pen, de la consolidación de la derecha en Alemania, nos sacude reflexionar acerca de una crisis civilizatoria que nos desafía como nunca.
El día de la celebración de los 10 años de la Carta Iberoamericana la Vice Ministra Mag.Edith Moraes anuncio el compromiso y la convocatoria hacia el 2017 de la ley nacional de Cultura.
Y la apoyamos radicalmente. Lo que importa es la centralidad de la cultura en el desarrollo ante la crisis de valores que vivimos. No podemos concebir un 3er gobierno de nuestra fuerza política sin instalar como tema central el derecho a la cultura, el derecho al acceso cultural.
La cultura al decir de Jesús Prieto no como un florero sino como una planta central de nuestro jardín.
Ir hacia una ley nacional de cultura es establecer garantías para su centralidad.
"La cultura se concibe como una condición, como un medio como un fin para el desarrollo personal y social. No es posible pensar en alcanzar el bienestar en nuestros países si no existe una amplia participación ciudadana en el acceso, disfrute y construcción compartida de los bienes culturales Entrelazamiento imprescindible entre políticas sociales, culturales y ambientales como parte sustancial de la construcción de la ciudadanía de la carta iberoamericana”
Nuestra concepción sobre las sociedades que somos y que deseamos ser en los próximos años son necesariamente procesos culturales
Nuestro objetivo es reconocer y garantizar la libertad cultural y por otro lado intervenir activamente con el fin de garantizar la igualdad en el acceso a la cultura, con un principio fundamental: la autonomía de la cultura.
La ley entonces deberá establecer las bases jurídicas, institucionales y materiales para el acceso a la cultura y el ejercicio de los derechos culturales.
Afirmar la centralidad de la cultura en las responsabilidades públicas, asumiéndolo como dimensión básica de ciudadanía.
Pensar en un enfoque integrado, global que recoja lo avanzado en materia legislativa y que piense en un sistema integrado, reconociéndonos en diversidad, en pluralismo.
Pensando en la transversalidad y complementariedad que cruza los diferentes efectores reconociendo el ecosistema de la diversidad donde la planta crece en un bosque de actores diferentes y necesarios.
La Agenda 21 de la Cultura que también nace aquí en Montevideo hace más de 20 años y que se orienta hacia los gobiernos locales establece 4 principios que deben ser pilares de esta ley:


1-Cultura y Derechos Humanos: Los derechos culturales son parte indisociable de los derechos humanos. Son derechos fundamentales.


2-Cultura y Gobernanza: La nueva centralidad cultural en la sociedad. La calidad del desarrollo local requiere la imbricación entre las políticas culturales y las demás políticas públicas.
Es una responsabilidad conjunta de ciudadanos, sociedad civil y gobiernos. No hay ley que alcance si no la sustenta una fuerte participación popular en la apropiación y defensa del derecho a la cultura.


3-Cultura, Sustentabilidad y Territorio: La diversidad cultural es tan necesaria para la humanidad como la biodiversidad para la naturaleza. La diversidad de las expresiones culturales comporta riqueza. La importancia de un ecosistema cultural amplio con diversidad de orígenes, agentes y contenidos.

En nuestro país implica una visión descentralizadora, apoyada en los gobiernos departamentales y municipales y que recoja y reconozca la riqueza en cada pueblo con su idiosincrasia, con sus actores, no con una visión centralista paternalista o complaciente sino con una aspiración integradora de calidad y excelencia que es posible.
Es muy importante lo que se está haciendo en el desarrollo del plan nacional de cultura con la participación activa del congreso de intendentes y la red de directores departamentales de cultura, recogiendo la siembra de un camino imprescindible iniciado tiempo atrás por Tomas Lowy, Gonzalo, Hugo Achugar y hoy Sergio Mautone
Los espacios públicos como espacios centrales de cultura.


4-Cultura e Inclusión Social: El acceso al universo cultural y simbólico en todas las etapas. La expresividad como una dimensión básica de la dignidad humana y de la inclusión social, sin prejuicio alguno de género, origen, pobreza o cualquier otra discriminación.
Y es imprescindible el reconocimiento de la dimensión económica de la cultura, como factor de generación de riqueza y desarrollo económico. Más de 40000 empleos directos en nuestro país. El papel estratégico de las industrias culturales.
La relación imprescindible entre cultura ciencia y conocimiento.
Conciliar el acceso con el respeto y la garantía de los derechos de los autores.


Sobre estas bases que define la agenda 21,sobre lo legislado ya y las conquistas y avances de estos años ,sobre las dificultades del presente en el 2017 en los 100 años de Rodo y en los 100 años del nacimiento del Ing. Dieste.
Vamos hacia la ley nacional de cultura .Es nuestro compromiso y deberá surgir de un esfuerzo mancomunado de todos los partidos políticos, afirmando así en consenso nacional la centralidad de la cultura en el desarrollo.

Senador Marcos Carámbula