Marcos Carámbula

ESCUELA 97 OLEGARIO VILLALBA

Versión Taquigráfica de las palabras del Senador Marcos Carámbula en la sesión del día de ayer.

 SEÑOR CARÁMBULA.- Señor presidente: informamos hoy al Cuerpo el proyecto de ley por el que se designa con el nombre Maestro Olegario Villalba la escuela n.º 97 de Villa Serrana, departamento de Lavalleja. Realmente, esto tiene un especial significado. Saludo la coincidencia de la presencia del legislador Dari Mendiondo –diputado por Montevideo–, quien presentara esta iniciativa en la Cámara de Representantes, donde fuera votada y elevada al Senado.
El maestro Olegario Teté Villalba –como se le conocía– nació en Minas en noviembre de 1922 y falleció en Montevideo en 2001. Estuvo casado con la señora Blanca Quinteros y tuvo tres hijos.


El maestro fue de esos hombres de un gran humanismo. Aparte de maestro, era pintor y fue premiado en importantes concursos en el país, con exposiciones aquí y fuera de Uruguay. Fue uno de los pintores destacados del taller Amigos del Arte, formado en Minas.
Se graduó como maestro en 1945. Su primer destino fue Rincón de Mariscala y después Batlle y Ordóñez. En 1950 estuvo en la escuela n.º 97 de Villa Serrana, que hoy proponemos que lleve su nombre. También estuvo en la escuela rural n.º 50, paraje de El Plata, donde trabajó más de quince años. Además, fue docente de secundaria por concurso. En 1975 fue destituido por la Dictadura y encontró en la pintura, en el dibujo, en las clases de dibujo y de pintura, una forma de sobrevivencia.


Fue maestro rural, de esa vieja estirpe de Miguel Soler, de Jesualdo Sosa, de Julio Castro, de Enrique Brayer, de Héctor Yarzábal; de los maestros de La Mina, de Paso de Centurión, esas experiencias tan significativas.
Pero fíjese, señor presidente, que hoy estamos votando este homenaje a Teté Villalba y justamente en estos días un grupo de maestros rescatan la pedagogía moderna de Freinet –maestro pedagogo francés– en Olegario Villalba, a tal punto que el semanario Arequita, de Lavalleja, dice: «Cabe reflexionar si en nuestro medio, su actuación» –lo que fue la obra del maestro Teté Villalba– «ha sido valorada en su justa medida». Estos maestros, que están trabajando sobre lo que fue la obra de Olegario Teté Villalba, investigan las ideas que el maestro Villalba aplicaba en las escuelas uruguayas basadas en la pedagogía del francés Celestine Freinet. Jesualdo Sosa y Julio Castro –que mencionamos antes– también ven en esa influencia ideas para lo que son las tareas de un maestro rural: el concepto de la clase-paseo, el diario escolar, la correspondencia entre las escuelas para ubicar la geografía –cartas de los niños a otras escuelas y el aprendizaje, en la práctica, de la geografía del país–, las innovaciones en la enseñanza de la lectura, el aprendizaje en base a pruebas y ensayos, y el incentivo al dibujo y al color.
Fue un maestro minuano con la visión de transformar el entorno, y dejó huellas, pues hasta hoy lo recuerdan sus alumnos. En las escuelas en las que estuvo generó talleres de pintura, canchas de deportes, una imprenta –idea que viene de Freinet– a partir de latas de aluminio y letras donadas por una imprenta local; utilizaba la comunicación como elemento clave entre los niños de la clase, la clase-paseo para observar y estudiar el entorno natural.
Vale pensarlo, como lo recuerdan sus alumnos, pintando las sierras de Villa Serrana desde las ventanas de la escuela.


Fue el primer maestro de la escuela de Villa Serrana y por eso el sentido de este homenaje, que nosotros compartimos.
El trabajo que están haciendo maestros de este siglo XXI dice: «Tras las huellas de la escuela moderna. Aportes del maestro Olegario Villalba». ¡Vaya, entonces, si tiene valor este proyecto en esa idea de la autogestión, de la cooperación y de la solidaridad entre el alumnado! ¡Nunca mejor, entonces, el homenaje que estamos tributando en el día de hoy a esa concepción de enseñanza laica, libre y moderna, ya en aquella mitad del siglo XX!


Gracias, señor presidente.