Marcos Carámbula
Destacado HOMENAJE A NIKO SCHAVRZ

HOMENAJE A NIKO SCHAVRZ

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Versión taquigráfica del homenaje realizado en la sesión a Niko Schvarz

SEÑOR CARÁMBULA.- Señor presidente: agradezco al Cuerpo la decisión unánime de permitirnos realizar este homenaje en el día de hoy a Niko Schvarz.
Saludamos a las autoridades presentes –en especial a nuestro querido amigo, el exrector de la Universidad, ingeniero Rafael Guarga–, a Niko y a los amigos y colegas periodistas de todas las épocas, así como a la gente de la Asociación de la Prensa Uruguaya.


Hoy está cumpliendo noventa años Niko Schvarz y entendemos que el Senado hace bien en realizar este homenaje porque en él también estamos homenajeando a los periodistas de raza. Niko ha sido cronista parlamentario y escritor de información y de pensamiento, riguroso, serio y muy culto.
Al decir de Teresa Porzecanski, Niko es la expresión de ese magnífico crisol de italianos, gallegos, judíos y sirio-libaneses; de esos humildes trabajadores, pobres y perseguidos, que llegaron a estas tierras y amalgamaron la tremenda diversidad cultural de fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Este país de inmigrantes recibió el formidable aporte de todos ellos a la hora de construir su propia identidad. En particular, el pueblo judío es parte de nuestra mejor historia; eran obreros, artesanos, trabajadores y empresarios. Vale recordar lo que fue el Zhitlovsky y toda la cultura que de él emanó, así como la persecución que sufrieron –como los orientales en general– durante la dictadura.


Niko fue un joven precoz en cuanto a sus capacidades porque con tan solo 17 años entró a la Facultad de Medicina y fue –es uno de los recuerdos más gratos que tenemos– ayudante de clase del profesor doctor Antonio Grompone, lo que marcó su historia. Fue un militante comunista comprometido y sin ocultamientos, un jornalero de la pluma y del pensamiento y un Escritor con mayúscula. Niko utiliza la palabra para explicar el mundo con la pincelada de convicción y de esperanza que este necesita y lo hace desde el corazón de la tierra, de la gente y de sus trabajadores.


En estos veinte minutos –que son muy pocos– quiero subrayar algunas facetas que permiten describir la vida comprometida de Niko.
En primer lugar, quiero remarcar su compromiso en la resistencia a la dictadura: aquí, en la clandestinidad; luego en Argentina, y finalmente en México, donde se exilió. Y quiero hacer un homenaje a toda la colectividad de exiliados en ese país, así como a esa patria que los albergó. Es importante mencionar a Carlos Quijano, a quien siempre deberemos tener presente porque, sin duda, fue un periodista que marcó una época en la historia del periodismo y del pensamiento americano del sur.
Niko fue columnista del prestigioso diario El Día de México. Durante ese exilio, junto a otros compañeros, siempre de cara al país, editó «Desde Uruguay», una hojita que al decir de los compañeros reflejaba el aliento a la lucha del pueblo que resistía a la dictadura. Como todos los compatriotas que estuvieron fuera del Uruguay, siempre estuvo de cara al país, pensando en la reconstrucción democrática, en la convergencia de pensamiento y en lucha por restablecer la democracia.


También podemos abordar su faceta de periodista, porque Niko fue cronista de los grandes hechos del siglo XX. Y parafraseando a Rafael Guarga cuando habla del siglo corto de Hobswbam, nosotros decimos que, de alguna manera, Niko es el siglo corto de Hobswbam, esa historia que se inicia con la revolución rusa, continúa con la revolución cubana en nuestras tierras y la lucha por la independencia en Vietnam.
Es interesante recordar sus célebres reportajes –que hicieron historia en nuestras tierras– a H? Chí Minh y a Võ Nguyên Giáp, el gran estratega, y el cariño del pueblo vietnamita cuando llegó a aquellas tierras.


Por otro lado, quiero destacar su conocimiento pleno de nuestra América del Sur, y reportajes tan significativos como el que le hizo a Fidel, además de la crónica permanente, rigurosa y seria de los procesos emancipadores.
No podemos dejar de mencionar sus últimos trabajos teóricos, junto al ingeniero Massera, sobre democracia y socialismo, un análisis del pensamiento de Marx hoy, a la luz de lo que sucedió en el siglo XX y los desafíos del siglo XXI.


Sin duda, Niko también está vinculado a la historia de El Popular, que este año celebra sesenta años de su primera aparición, allá por febrero de 1957. Este diario reflejó la lucha de los trabajadores, del pueblo y de los estudiantes, la convocatoria a la unidad en la Convención Nacional de Trabajadores y en nuestra fuerza política, el Frente Amplio. Fue el diario de la resistencia a la dictadura que, como símbolo, fuera duramente arrasado aquel 9 de julio –que muchos recordamos–, a las cinco de la tarde, con el pueblo en la calle, lo que marcaba que la dictadura nacía con una huelga general y sin respaldo popular. Ese mismo día las fuerzas de la represión arrasaron El Popular, ubicado en el emblemático edificio del Palacio Lapido. Se llevaron sus máquinas y detuvieron a sus trabajadores; pretendieron quedarse con los archivos, las fotografías y los recursos, y destruyeron todo lo que pudieron. Hace pocos días se recordaba que este diario se había formado con lo que había sido el viejo diario Justicia –ubicado en la calle del mismo nombre– y que usaba las viejas máquinas del diario Acción. Quienes lo sacaron por primera vez hicieron un gran esfuerzo y estaban comprometidos con su gente. ¡Vaya si es necesario nuestro homenaje a los muertos y desaparecidos de El Popular! Quiero recordar a Juan Manuel Brieva, detenido desaparecido; a Norma Cedrés, que estaba en la primera entrada de este diario y, como símbolo más significativo en estos días de abril, a Luis Alberto Mendiola –responsable de la distribución militante de lo que él llamaba «el cañón de largo alcance del pueblo»–, asesinado en el mes de abril en la seccional 20ª. Por cierto, es necesario recordar a los que ya no están, a sus primeros directores: Eduardo Viera, Enrique Rodríguez, Reyes Daglio, así como al Vasco Urruzola, Guillermo Israel y Ruben Acasuso. Luego, con la recuperación de la democracia se transforma en semanario y hoy saludamos a su director actual, Gabriel Mazzarovich.


Este es un homenaje a Niko por sus noventa años, pero también a los periodistas, a los trabajadores de la prensa de este país, que siempre han estado comprometidos con la libertad y la democracia. Como dice Saramago, la esperanza sucesivamente renovada, sucesivamente añadida, es también sucesivamente puesta en causa, pero nuestro problema es que no sabemos qué contenido darle a esa esperanza, a no ser el de la utopía.
Niko es un escritor riguroso de realidades, esperanzas y utopías. Con ello nos acompaña.


Muchas gracias, Niko, en tus noventa años.


Gracias, señor presidente.